Anhelo aquellos días de infancia venturosa.
Mi pueblo con sus calles, perfumadas de azahar.
Sus árboles tan verdes, quisiera yo escalar
y, en sueños, ya dormida, volver a ser dichosa.
La niña de aquel tiempo, quedó como la rosa,
en un libro de cuentos, difícil de borrar.
Entre llantos y risas aprendí a caminar
por el mundo, a la vida, volé cual mariposa.
Mi madre y sus consejos, regaron mi camino.
Solas, en la gran casa, vivíamos en paz.
Un cielo limpio y claro, cubría nuestro sino.
Cómo olvidar instantes de plácido solaz
El templo tan querido, la fe, el amor divino.
En mi alma, son memorias; recuerdo tan vivaz.
Mi pueblo con sus calles, perfumadas de azahar.
Sus árboles tan verdes, quisiera yo escalar
y, en sueños, ya dormida, volver a ser dichosa.
La niña de aquel tiempo, quedó como la rosa,
en un libro de cuentos, difícil de borrar.
Entre llantos y risas aprendí a caminar
por el mundo, a la vida, volé cual mariposa.
Mi madre y sus consejos, regaron mi camino.
Solas, en la gran casa, vivíamos en paz.
Un cielo limpio y claro, cubría nuestro sino.
Cómo olvidar instantes de plácido solaz
El templo tan querido, la fe, el amor divino.
En mi alma, son memorias; recuerdo tan vivaz.
Hola me ha gustado la poesía, y tu blog, la verdad es que la familia es lo que más importa en esta vida. Los hijos... los padres.. vover a sentirte como una niña otra vez...
ResponderEliminarNo sé qué comentarte porque me has dejado sin palabras. Es precioso, de verdad. Yo también añoro esos momentos dela infancia dónde todo era nuevo, cada sentimiento creaba una ilusión y no teníamos miedos ni preocupaciones... Un beso y que pases una feliz semana :)
ResponderEliminarMuy bonito.
ResponderEliminarFeliz Lunes